Mandarina VIII: la última de 2010

Queridos amigos:

Como hace tiempo que tengo abandonado el blog y, además, me he enterado de que hay algunos individuos que, haciéndose pasar por mí, se dedican a escribir entradas apócrifas que, incomprensiblemente, están gozando de cierta popularidad, he decidido no dejar pasar ni un día más para denunciar este usufructo ilegal de mi preciada y merecida fama. Así pues, con esta miscelánea de noticias y comentarios que he decidido llamar (¡oh, novedad) Mandarina VIII: la última de 2010, quede actualizado mi blog. 

A casi nueve meses de mi venida a China, quiero deciros que mi adaptación ha sido bastante buena. Por suerte, superé el resfriado que me agobiaba un mes atrás. Entre otras medidas que he tomado, voy a nadar dos veces por semana. Voy al mediodía, cuando los carriles están vacíos y puedo chapotear como una sirena (¿cómo se dirá sirena en chino?). También bebo café y agua caliente, pues van muy bien para combatir la contaminación y el clima seco de Pekín. Si a todo ello le añadimos mis camisas de franela y mi tolerancia con el cilantro, mi integración mandarina es un éxito. 

Sigo dando clases en la Universidad Renmin, aunque mañana serán las últimas y sólo me quedará recoger el fruto de mis esfuerzos pedagógicos en forma de exámenes. También sigo dando clases los domingos en la Universidad de Tecnología de Pekín (BIT). Mi alumno coreano se ha marchado de vacaciones a su querida y nunca suficientemente adorada Corea, así que este mes de diciembre tengo más tiempo libre. Por las mañanas persisto con mis clases de chino, aunque sólo una hora y media cada día. Es poquito, pero creo que estoy aprendiendo bastante. Es chino oral y la profesora nos habla todo el rato en chino. Aunque no nos emocionemos: la profesora habla despacito y con un vocabulario que mi compañero y yo dominamos, que ya empieza a tener cierta gracia.

El día dos de enero terminaré mis clases en la BIT. En la Renmin las habré acabado dos días antes. Mi madre me ha mandado turrones y polvorones, así que no os preocupéis por mis Navidades: serán como las vuestras. A propósito de las Navidades, aprovecho estas líneas para felicitaros las fiestas. También aprovecho para deciros que, por si no lo sabéis ya, el día ocho de enero aterrizo en Barcelona y no pienso dejar de daros la lata hasta finales de febrero. Espero poderos ver en alguna ocasión. De paso, os comento que mi paciencia con la comida china se está agotando. Bueno, en realidad, me gusta mucho y no echo de menos la comida española, aunque, estando en Barcelona, me entregaré a mi devoción personal por tapas y cañas. Por tanto, la oportunidad de compartir mesa conmigo en un restaurante chino va a ser escasa, por no decir insólita. Espero vuestra comprensión.

Algunos expatriados (¡esta palabreja parece que haga referencia a los miembros de un club privado de artes marciales!) me han comentado que es muy probable que mis amigos barceloneses esperen de mí alguna demostración de mi dominio mandarín. Vamos, como el niño que recita, ante el júbilo de sus padres, el poema incomprensible que le han hecho aprender en el colegio. Evidentemente, entre vosotros no se va a dar el caso de ‘¿cómo se dice cuchara en chino?’, ¿verdad? ¡Qué vergüenza, madre mía!

Como algunas personas no entendieron mi entrada sobre la risa, y como es algo difícil de explicar, creo que la foto que encabeza esta entrada puede ser muy didáctica. Si os fijáis, en medio de las dos barritas de chocolate hay un objeto que parece una pila. Cuando lo vi pensé que sería de mentira, como los cigarros de chocolate a los que, siendo niño, era tan aficionado. De hecho, el artefacto me pareció tan logrado que decidí comprarlo. Cuando llegué a casa, tras hacer la prueba que nunca falla (colocarlo entre los dientes e intentar masticar), descubrí que se trataba –ahora sí demostrado empíricamente- de una pila, de toda una señora pila que, además, funciona. Ya véis, solo en China se le puede ocurrir a alguien vender chocolate con pilas. Por cierto, el chocolate, muy bueno.

Nos vemos en enero para seguir riendo, esta vez juntos. Ya toca, ¿no? 

Un fuerte abrazo,

Y.Zh.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.