Esta entrada la podéis leer merced a la estimable colaboración del amigo Roger. Hacía tiempo que el tema de la amistad se había vuelto recurrente en nuestras conversaciones nocturnas y etílicas y él, tan avispado como contundente en sus argumentos, ha querido dejar por sentados una serie de principios a partir de los cuales podamos entablar un pequeño debate. He aquí, pues, su texto, acompañado de una imagen del conde Orlok:
Siempre desconfié de aquellos que loan la amistad como un afecto personal puro y desinteresado, de aquellos que alardean de poseer verdaderas relaciones personales que creen que nunca perecerán, incluso bajo cualquier circunstancia adversa, contra viento y marea. No se puede tratar en términos absolutos cuestiones de esta índole, subjetivas en esencia y especialmente pantanosas. Aún así, vaya por delante mi respeto a este tipo de pareceres, demasiado idealistas para mi gusto. A partir de aquí, me dispongo a materializar mis pensamientos sobre ello.
La génesis de la conexión amistosa puede ser espontánea o forzada (entiéndase aquí planificada, no obligada), es decir, en el primer caso las causas son accidentales y en el segundo, por lo menos, una de las dos partes tiene la voluntad de establecerla. La fortuna y los elementos suelen palidecer ante los intereses, llamémosles estimativos, sociales, intelectuales… Si esto sólo ocurre en uno de los sujetos, éste se convierte en activo y su escogido en pasivo, de modo que el trato avanza a medida que el receptor practica el laissez faire y acaba implicado. Si los dos son activos, huelga decir que la intensidad de la relación progresa geométricamente.
Con el paso del tiempo se tiende a minimizar estos inicios en favor de un aprecio que oculta las necesidades que han forjado la unión. Pero es fundamental no olvidarlas, pues no hace falta intimar con el mismísimo Conde Orlok para percatarse de que cuando los inconvenientes superan a los beneficios, la relación se cuestiona. De mantenerse así, termina siendo frustrante y la rotura es segura. O eso o se cae en adicciones a ciertos individuos que nos vampirizan y anulan como personas.
En el mundo de las parejas se puede aplicar la misma argumentación, aunque aquí se prioriza la subsanación de carencias sentimentales y sexuales, y el amor entra en escena. La irracionalidad de esta entrega sin condiciones nos vuelve a esconder lo mencionado en los dos últimos párrafos y a menudo impide obrar en consecuencia. En una etapa ya más estable empieza a aflorar la realidad.
Negociar las cesiones de libertad hasta encontrar un punto de armonía satisfactorio para ambos es la única salida airosa. Esto es de recibo para cualquier trabazón social. La opinión de personas ajenas a la amistad o a la pareja también puede ser útil por su supuesta objetividad, la cual debe ser calibrada en su justa medida.
A pesar de todo lo expuesto, en el fondo somos tan ingenuos que nos acabamos solazando con una Fanta de naranja y emocionando cuando Cobi desaparece volando en su barco de papel (¿qué cojones hacía allí montado, o acaso no sospechaba que le iban a dar puerta?).

membretes dijo:
16 Julio 2008 a 12:59
En mi opinión está bien bajar de la nube y no creerse tontadas de adolescentes, del tipo “amigos para siempre” o “te querré toda la vida”. En realidad, la amistad es necesaria, no sólo emocionalmente, sino que es muy bien recibida en forma de ayuda, préstamos o prebendas, materiales o espirituales. El intercambio de favores o conocimientos es un fundamento básico de la amistad. De hecho, un amigo que nos falla sistemáticamente cuando le pedimos un favor o cuya conversación no nos aporta nada, deja, en efecto, de ser amigo.
Ahora bien, pensar que las relaciones personales se basan exclusivamente en el beneficio común, obviando la necesidad imperiosa del ser humano por socializarse, es decir, por entablar amistad y compartir experiencias, aunque sea con el mismísimo diablo, es muy mequino. Aunque no fuera provechosa, la amistad, que es un fenómeno de civilización, es necesaria y esto es ineluctable, como el comer, a no ser que se quiera perecer por indigencia.
“La amistad es un contrato por el cual nos obligamos a hacer pequeños favores a los demás para que los demás nos los hagan grandes”. Montesquieu
1voto al conde Orlock como hombre del año..sigue la cadena. dijo:
16 Julio 2008 a 10:48
Magnifico, el dibujo del comentario. Por unos instantes, me he quedado sin palabras ante tal espectaculo y es dificil sorprenderme; felicito al autor.
Respecto a la amistad, sabido es mi afición a viajar o ir solo al cine, me ayuda a concentrarme más en mi mundo al abstraerme de cualquier distracción que enturbie el torbellino de sensaciones que brotan por mi ser cada vez que descubro algo nuevo. No obstante, creo que tengo pocas amistades aunque lo suficiente buenas como para estar ahi siempre que he tenido uno de mis clasicos descalabros amorosos, contando también los estimados taxistas que tantas conversaciones hemos llevado en una mala noche en que la faena no nos salió tan bién jeje!
Me gusta sacar partido del intelecto de mis amistades, y no me escondo de ello, ya que me aportan buena dosis de savia nueva para ser mejor dia a dia. Para ser amigo mio, hay que tener cualidades aunque también creo que me ayudan a ser mejor cada dia y han hecho de mi una mejor persona jaja! Cuando el Conde Orlock salga de su ataud, quedarà fundido bajo la fuerza del sol que hace mucho tiempo qué no ve y qué no es más que la vida misma qué abandonó hace tiempo y ahora le perseguirà en busca de su alma errante qué eligió abandonar. Digno final, igual a la novela de Dickens en qué el avaro Scroge se da cuenta en ”cuentos de navidad” de qué desperdició una vida al buscar la felicidad lejos de la gente qué nunca te falla. Conde ORLOCK, hombre del año..
Godisgay dijo:
17 Julio 2008 a 6:50
Permeteu-me que escrigui amb la llengua de Miquel de Sirvent. Crec que perceps en l’amistat una espècie de “pecat original”, que les persones s’agreguen per necessitats emocionals o materials, quan precisament l’associació de les persones per compartir i ajudar-se mútuament és allò que fa bella l’amistat. L’amistat, si, revela una imperfecció humana. Si no necessitéssim amics, seriem semi-déus, com diu Aristòtil, i com ells, insensibles, incapaços de sentir empatia. Crec que el teu escepticisme es deu a haver-te trobat, com és corrent, amb gent que et tracta com una comparsa peramortiguar la seva soledat, com un bulto intercanviable per un altre més que com una persona. Pero no perdis la fe.
Yo soy Banksy dijo:
17 Julio 2008 a 8:38
Hace mucho tiempo que no me aventuro a pontificar sobre temas en los que la volatilidad humana tiene una posición preeminente. Obviamente, la amistad es uno de esos temas que bascula a caballo entre la cursilería y la gravedad. Sospecho que la amistad es la posibilidad brindada a un ser humano de comportarse como tal ante otro ser humano. Aunque suene vaporoso y fútil, intentaré explicarme brevemente. Es decir, de convertirse en un sujeto vulnerable a ojos de un tercero; algo que es y siempre ha sido un lujo escaso. Aquellas relaciones que son meras plataformas de reivindicación onanista, de flujos de información tangencial, de batallas mentales a lo August Strindberg (entiéndase como “clubes de debate” de desgaste y poco edificantes), o simples antídotos para pasar el rato (no confundir con la batalla contra la soledad) están condenadas a ser erráticas si el componente trágico del patetismo no existe. Creo entender que la amistad es, en definitiva, la posibilidad de fuga de los corsés y admitir en petit comité que quizá no sólo ganes, sino que habitualmente también has perdido. Si se me permite seguir con quotations de saldo, diría que la amistad es el derecho a que se te vean las costuras, de reconocer derrotas. Aunque el dolor sea algo que se gestiona individualmente de forma dramática, la amistad (y en definitiva la socialización) es un placebo imprescindible para crear la ilusión de un destino compartido entre la risa, la lágrima y la serena espera a la muerte.
Aunque pueda leerse una teoría pragmática y/o interesada en esa reflexión espontánea y para nada premeditada y madurada (lo que estoy haciendo es algo parecido a la escritura automática sin filtro en función de las sensaciones que me van llegando), no querría caer en el utilitarismo de otros comentadores. Ese utilitarismo no es más que el resultado de una inseguridad, un miedo, una negación salvaje a entrar en el juego de ser vulnerable. Precisamente, ese afán de parametrizar las relaciones humanas cual programa informático de contabilidad esconde un bullicioso temor a caminar en arenas movedizas, es tan sólo un mecanismo de defensa para tener la coartada de no enseñar vergüenzas aferrándose a algo tan frío (pero laureado por esta era actual de plusvalías, rigor científico) como es el análisis de cuentas bien hechas, de racionamiento de los gestos ante otros seres humanos. La preferencia a presentar un discurso coherente a nivel racional (discernimiento matemático de pesos y balanzas, y vampirismo emocional o intelectual; por poner los dos ejemplos expuestos en otras intervenciones) a mostrar las disfunciones sociales (que todo ser humano posee sin excepción) y el riesgo a hacer el ridículo. El utilitarismo es el pretexto de los que temen a la lírica.
Un utilitarismo torpe y sin cintura cuando se quiere poner en marcha en terrenos irracionales como son las relaciones humanas (y no quisiera incidir en las terribles consecuencias históricas que la frialdad matemático-industrial ha infligido en comunidades humanas). Como dijo un tipo brillante y de inclinaciones homosexuales (sin que eso determine su juicio) que está enterrado en París, “el arte no sirve para nada”. Luego la amistad quizá tampoco (como mínimo en términos calculables), así que, queridos amigos utilitaristas, ya pueden ir quitándose la comodísima máscara del que va por la vida con una calculadora en mano.
CONDE ORLOCK2 y RENFIELD dijo:
17 Julio 2008 a 11:28
Ningú ha parlat del conflicte sobre l´amistat que había a la novela de Bram Stocker; la de RENFIELD enfront la soberbia del compte. Renfield sortía al principi i era un servidor fidel que va preparar el vaixell qué portaría al compte fins Anglaterra en busca de Mina, el seu amor. Va preparar la travesia amb tot detall fent-li un gran favor al compte,qué tenía que estar amagat per no ser descobert, pero al arribar a terra ferm, el compte el va denostar i es sublim la frase de Renfield a la cel.la del manicomi en qué cridaba:- Amo, on estas, qué no vens a buscarme com m´habias promés?. L´amo, per suposat e igual qué pasa ara, està més ilusionat en estar amb MINA, el seu amor i no en agrair l´esforç de Renfield qué sense ell no hauría pogut trobar-la de nou. L´amistat es així i s´obliden les coses bones que t´haguin fet. Per cert, a la novela, Renfield era ajudant de notari. A vegades hi ha llibres qué reflexen molt bé la nostra vida. Les penuries d´aquella alma desvalguda qué en sentirse trait deia: Amo, on estàs..? i ell seguia dormint al seu ataud sense preocupar-se de res més.
L'emmascarat dijo:
18 Julio 2008 a 8:18
En cap cas s’ha pretès mostrar l’amistat com un lligam negatiu per se ni amagar les pròpies misèries darrere d’una teoria filosòfica. Tota relació humana és subjectiva, així que admet moltes interpretacions. Ara bé, és innegable que les necessitats i interessos individuals existeixen i de la manera com es resolen (si és que es resolen) depèn la nostra “felicitat”. És per això que s’entra en el joc social, en el que tothom neda i guarda la roba, i s’intenta fer veure que el més important són els sentiments i la resta és accessori. Sovint això no és cert, i no cal recórrer a Renfield o a l’amistat per l’amistat: quantes amistats han trontollat i descarrilat per desavinences, tot i el major o menor afecte que s’han tingut? Així doncs, quina és l’essència de l’amistat, els sentiments o les conveniències?
Això no exclou l’existència de la lírica, el mer fraternalisme, el suport mutu, compartir experiències i tot això que heu assenyalat. Només ho desplaça de la posició principal. Deixar-se anar està bé i és sa, tot són moments, però el que s’ha volgut transmetre és que en el fons de cada individu hi ha el que som. La naturalesa humana també ens limita, recordem-ho sempre.
Jordi Tomasa dijo:
18 Octubre 2008 a 9:26
Vamos a ver, mis queridas mentes angustiadas, nuestro denostado “amigo” Señor X (de ahora en adelante Nosfer para los amigos), no ha engañadoa nadie, creo. Hay una persona que sí se puede considerar decepcionada, él ya sabe quién es. Pero yo no me siento engañado, en absoluto. Dejémonos de sensiblerías y moñadas varias, que para eso ya tenemos el Diario de Patricia y puede que algun día sea necesario ir ahí, espero de todo corazón que no. Nosfer ha jugado fuerte, no hay que culparle en absoluto. Pero cuando uno se juego el todo a un color (rojo/negro), corres el riesgo de perder. Lo sé por experiència. Él ha perdido. Y como diría un genial jugador de póker ya fallecido, en una publicación suya, “Si te sientas en una mesa de poker y no descubres en media hora quién es el pardillo de la mesa, el pardillo eres tú”. No vamos a analizar ahora como se ha comportado el señor Nosfer, no es nuestra tarea, creo. No podemos impartir justícia, para ya están los jueces, y sinceramente ha actuado como un pardillo y ha perdido.
Señores, creo que no merecemos perder tanto tiempo en ajusticiar unas conductas de una persona, que se comporta de manera indiferente. Corramos un tupido velo.
JTL
membretes dijo:
18 Octubre 2008 a 12:18
Querido amigo:
Te agradezco el comentario pero como esta entrada es del 16 de julio no creo que nadie, aparte de mí, la lea. Así pues, te propongo que redactes un artículo -que yo publicaré como una correspondencia tuya- donde desarrolles esta idea. Puedes refundir parte del texto de tu comentario.
Saludos,
J.