Algunas fotos de mi viaje por la Costa Brava

Estas son algunas fotos de mi reciente viaje por la Costa Brava. La primera corresponde al monasterio de Sant Pere de Rodes. La segunda es una vista panorámica del golfo de Roses tomada desde las ruinas del castillo de Sant Salvador, el cual se encuentra a pocos minutos caminando desde Sant Pere de Rodes. La tercera es la enésima estampa de Cadaqués con su iglesia-baluarte. Proximamente contaré algunas historias interesantes.

Ho Chi Min y la selección española de fútbol

En un grueso volumen escuetamente titulado “Memorias” Santiago Carrillo nos recrea el día en que conoció a Kim Il Sung, el déspota dictador norcoreano, y también cuando, en un viaje posterior, tuvo el placer de saludar al célebre Ho Chi Min. Para entonces, este último ya era considerado un héroe de la liberación colonial de Vietnam. En dicho libro Carrillo no tiene ningún reparo en defender regímenes abominables como el norcoreano. En este sentido, el “viejo león comunista” sigue siendo un revolucionario irredento. A propósito de las “Memorias” de Carrillo, pienso que no tienen desperdicio y que merece la pena hojearlas. Entre otras razones, como era de esperar, el antiguo secretario general del PCE se defiende de las acusaciones, procedentes de la historiografía franquista, de estar detrás de la conocida matanza de Paracuellos del Jarama. Lo cito porque sé que a alguno le interesan estos temas.

 

El otro día me acordé de todos estos viejos comunistas cuando, estando refugiado bajo un andamio por culpa de esta lluvia primaveral que nos ha bendecido durante cuarenta días, un chico vestido con una camiseta roja grabada con la efigie y nombre de Ho chi Min se acercó a saludar a uno de mis acompañantes. El chico portaba un mástil con la enseña tricolor y nos reveló que su objetivo, pese a la lluvia, era manifestarse ante la embajada de la Unión Europea. Pido perdón por mi ignorancia, pero todavía no sé de qué embajada se trata. Si alguien lo sabe, con un comentario en esta entrada podrá dar solución a mi curiosidad. Gracias.

 

Sea como sea, es evidente que algunas viejas glorias se resisten a morir y persisten en dar un coletazo tras otro en una agonía sin tregua. Ahí está la banda terrorista ETA, a la que muchos se resisten a dar al olvido puesto que, en el fondo, si no existiera ETA habría que inventarla. Aun así, la primitiva parafernalia marxista de ETA actualmente es un cascarón demasiado endeble como para ser tomado en serio: una pantomima de mal gusto cuyo apoyo por parte de algunos incautos se nos tendrá que explicar, algún día, ante un tribunal que quizá debiera parecerse al de Nuremberg.

 

En cambio, a veces también, el pasado reciente, ése que parecía tan real como indestructible, está completamente inerme. Sin ir muy lejos: la guerra fría y a la división del mundo en bloques antagónicos, donde el régimen franquista se situaba claramente en contra del bloque comunista. Como secuela pintoresca de este pasado olvidado, ahí tenemos el enfrentamiento en la Eurocopa de fútbol entre la selección española –la “roja” según los medios del grupo PRISA- y su homóloga Rusa. Hace treinta años la heredera de la URSS era el enemigo declarado del régimen franquista y hoy, sin embargo, nadie ha recordado la enemistad política entre ambos estados, que lo era también entre las dos Españas. Hoy nadie la ha recordado, por mucho que el grupo PRISA se empeñe, con una clara vocación política, en convocar a los seguidores de la selección española en la plaza “roja” de Colón (hay veces que la toponimia genera binomios de una sensual exquisitez) y por mucho que a don Federico se le lleven los demonios porque la camiseta de la selección española esté teñida de rojo. Aunque, quizá, lo que pasa es que el de la COPE, sabedor de que el control del lenguaje es básico en todo combate, se mira el “revival” dialéctico de PRISA con esa irrefrenable inquina del converso. Del converso “rojo”, claro.

Últimas noticias

He aquí mis últimas noticias:

1) Gracias a Juan he encontrado un trabajo para el mes de agosto. Es como conserje en un edificio de vecinos en Barcelona. El otro día fui a conocer al portero oficial y parece que todo será muy tranquilo. Después de ese mes espero conseguir el paro, aunque quizá no me lo concedan. El porqué es largo de explicar y no merece la pena.

2) Rehusé trabajar durante el mes de julio, también como conserje, puesto que mi intención era asistir al curso de preparación para el nivel D de catalán que la UB ofrece cada verano. El problema fue que, cuando fui a matricularme, ya no quedaban plazas. Esto es algo realmente extraño. Ante la ausencia de una oferta alternativa, he decidido dedicar el mes de julio a lo que más me gusta: vivir ocioso. Así sigo la estela de amigos como Toni de Eivissa.

3) Actualmente, mi primo Esteban y un amigo suyo han venido a pasar unos días a Barcelona y estoy todo el día de un lado para el otro. Aun así, intento mantener un cierto ritmo de lecturas. Por contra, he dejado de ir a correr por las mañanas.

4) Si mi amigo Toni se encuentra en perfectas condiciones físicas, os comunico que junto a su compañía y a la de algunos más pienso festejar esta “joie de vivre” enrolándome en esa bacanal estival de los Samfermines de Pamplona. Acto seguido, pienso visitar Bilbao y, cómo no, el restaurante de Arguiñano en Zarautz.

5) Del mismo modo, es posible que viaje con mis padres al pueblo de mi padre y, de camino, haga un alto en Zaragoza y visite la Expo. Pero esto no es seguro.

6) Finalmente, aprovecho para felicitar a las siguientes personas, Jordi, María y Carlos, por los objetivos personales que han conseguido en los últimos tiempos. ¡Que siga la racha!

Buon Appetito

El día transcurría apaciblemente y, pasada la sobremesa, invitaba al paseo vespertino. Era un domingo extraño, de estos que nos ha deparado un mes de mayo lluvioso y, como nunca, frío. Toni y yo quedamos para darle rienda suelta a nuestra locura y, al final, Ely también se nos unió. Sin rumbo fijo, los tres caminamos desde la Universitat hasta les Rambles y, de ahí, hacia la estatua de Colom y el barrio marinero de la Barceloneta. Fue un paseo plagado de intermitencias, puro turisteo de rambla mientras las floristeras nos sonreían ufanas ante el lustroso muestrario de flores primaverales y yo no podía dejar de adorar esa maravilla del agua de mayo.

Por otra parte, y con la colaboración de mis amigos, a lo largo del camino fui tomando algunas fotos hasta que, perezoso, me cansé del juguete. Hace semanas que prometí enviar algunas fotos de Barcelona a mis amigos neozelandeses y, cada vez que tengo oportunidad, cargo con mi cámara y me lanzo a la caza. La verdad es que me están quedando unas fotos muy bonitas, como la que se puede contemplar en esta entrada, donde aparece el barrio de la Barceloneta visto desde el Port Vell.

Una vez llegados a la playa de la Barceloneta, quisimos ir al Santa Marta a solazarnos con unos zumos pero, cómo no, el bar estaba abarrotado de clientela joven y despreocupada sin la menor intención de desalojo. Toni propuso, a toda costa, esperar a que se abriera algún hueco en la terraza pero Ely y yo comenzamos a sentir una comezón en nuestros vientres que indicaba que la cena estaba próxima. Después de convencerlo, Toni nos comentó que conocía un restaurante cercano donde podríamos satisfacer nuestro apetito a un precio razonable. Se trataba de un lugar del que Toni me había hablado hacía tiempo pero que, por una razón u otra, yo no había podido visitar. Encaminamos nuestros pasos en dirección montaña y, tras callejear unos minutos por la Barceloneta, ya estábamos ante la puerta de entrada del Buon Appetito.

Espero que no os abandonéis al tópico. Me explico: todos sabemos que, habitualmente, los restaurantes italianos de Barcelona son propiedad de argentinos. En cambio, los del Buon Appetito proceden de la piccola Italia. Esto no debería, en principio, ser una garantía de calidad, habida cuenta de que muchos argentinos son descendientes de italianos y, a menudo, son mejores cocineros, pero ahí dejo el dato. En lo que respecta a las dimensiones del local, el Buon Appetito es un restaurante muy pequeño, con la cocina en la entrada y donde apenas hay espacio para que transiten los camareros. La distribución es un poco extraña porque, tras la cocina, hay algunas mesas; luego, a la derecha, tuerce un pasillo con algunas mesas; y, finalmente, hacia la derecha, de nuevo, se abre otra pequeña sala, junto a los lavabos. 

El Buon Appetito ofrece un variado surtido de pizzas, además de la consabida selección de pasta y ensaladas de todo buen restaurante italiano. Según cuenta Toni, la masa de la pasta la preparan en el propio restaurante. En cuanto a los postres, al parecer disponen de una combinación de preparados caseros e industriales.   

En lo que respecta a nuestra cena, Ely se pidió una pizza con butifarra cuya combinación no me acabó de convencer, aunque se notaba que el grosor de la masa era el adecuado. ¡Gran consuelo para los amantes de la pizza! En el caso de Toni, éste encargó la ya habitual ensalada -plato que nunca falla en un establecimiento como este- y, por mi parte, hice caso a mi amigo y comensal y solicité una focaccia junto con penne a la boscaiola que, la verdad, me supo riquísimo. De postre, convencimos a Ely para que probara el Tiramisú y, al final, acabamos comiéndonoslo, a dentallada limpia, entre los tres. Se encontraba realmente rico. En cuanto a la bebida, aunque solicitamos agua, me pareció leer que disponían de algunos vinos como el Lambrusco y de algunos cócteles internacionales como Caipiroskas.

Ciertamente, mi conocimiento del restaurante es limitado, pero lo suficiente como para afirmar que, en cuanto pueda, haré una nueva incursión en su carta, cuidada y razonable. El restaurante es limpio y el servicio es amable y diligente. No es el lugar adecuado para una cena romántica ni para una cena con muchos comensales, dada la estrechez del local. Por otra parte, está bastante concurrido aunque Toni cree que no es necesaria la reserva en viernes y sábado noche. Desconozco el día de descanso.

Con todo, estoy a la espera de las posibles rectificaciones de mi amigo y comensal.

He aquí los datos completos:

Pizzeria – Restaurante Buon Appetito. C/ Maquinista, 52. T. 93 268 40 16. Metro Barceloneta, L4.
Precio medio: yo calculo que, por 3 platos, unos 18 euros por persona.
Puntuación (según la tabla de valoraciones ideada por chef Toni): 3 palillos d’or

Sostres, de nombre Salvador

Querido J:

Acabo de leer a Sostres, de equívoco nombre Salvador. Sabes bien quién es. Capaz de las disquisiciones más demagógicas y adoratriz de Federico desde la no tan evidente lejanía ideológica. El caso es que sigo desde hace tiempo las desventuras de Sostres a partir de sus artículos publicados en su blog y en su columna del diario AVUI. También he podido seguirlo en alguna de sus apariciones en Canal Català, donde, al parecer, es contertulio habitual de un programa de sobremesa. Genio y figura, ciertamente. Además, he coincidido con él en más de una ocasión en un bar que ambos frecuentamos (él más que yo) pero nunca le he dicho “esta boca es mía”, quizá porque uno, como dijo Vázquez Montalbán, llega una edad en que es responsable de su propia cara.

No descubro nada si digo que Sostres es un tipo insolente y malhumorado que doblega la realidad catalana hasta unos límites elegíacos que me sobrepasan. Simpatizo, en parte, con su inclinación a desbrozar ese lenguaje políticamente correcto con que el falso progresismo nos ha martilleado en los últimos años. Y permítaseme decir falso porque es el que, lamentablemente, se llevó el gato al agua al final de la Santa Transición (ya ves, mi querido amigo, todavía quedamos crédulos de tiempos mejores). En definitiva, lo que vengo a decir es que, por mucha distancia ideológica que me separe de Sostres, ahí estoy en su misma trinchera, si es que esto es una guerra.

No obstante, nunca he compartido su elitismo infantil (que, a su edad, demuestra que ha transpirado poco por las axilas) ni, por supuesto, sus ideas santurronas contra una España que odia, aunque su fortuna familiar evoque el linaje de los vencedores sarriatenses del 39. En especial, no comparto su recurrente desprecio a lo que él no considera “prou català”, esa garantía de marca. Un menosprecio que, aunque debe tolerarse en aras de la libertad de expresión, a menudo traspasa las lindes de la educación más elemental y desemboca en el inadmisible racismo. Pues bien, esto último se ha vuelto a repetir en su entrada del día 28 de mayo llamada “Equatorians” (www.salvadorsostres.com) donde el articulista del AVUI se explaya sin complejos, exudando clasismo por las cuatro barras.

Esto viene al caso porque no es la primera vez que Sostres sigue la estela de los ínclitos Heribert Barrera y Marta Ferrusola, dechados de virtudes catalanistas y democráticas (sic), si es que ambas forman un binomio perfecto e indeclinable. Ya en enero de 2008, desde su blog lanzó un apoyo entusiasta a un artículo de Enric Vila (http://www.enricvila.net/blog.asp?sbb=1&dat=1/21/2008) donde éste divagaba sobre la inmigración actual con una aspereza que rayaba el ultraje.   

Por suerte, en referencia a esto último, Ciutadans se ha puesto las pilas (aunque tarde y mal) y ha presentado una propuesta de resolución al Parlament de Catalunya con el fin de que se condenen las manifestaciones de racismo de Vila y Sostres de enero de 2008. Una propuesta que, dicho sea de paso, no contará con el respaldo del resto de grupos políticos, creo que con la excepción del PP.

Por un lado, de CiU y de ERC no me esperaba menos. En definitiva, Sostres no ha escrito nada que algunos de los militantes nacionalistas, los menos pero a la vez los más ruidosos, no suscriban punto por punto. Por lo que respecta a estos partidos políticos, nada nuevo en lontananza.

Por otro lado, algunos agradeceríamos que los grupos parlamentarios del PSC y de ICV-EUiA, que se dicen progresistas (de los de verdad, no de los de mentirijillas), no se limiten a votar en contra y que, al menos y para salvar algo la cara, aleguen un voto negativo razonado. Y muy razonado tendrá que ser para que algunos no volvamos a sentir, por enésima vez, vergüenza ajena. 

En la próxima carta te prometo más alegrías.  

Saludos cordiales,

j.