Querido J:
El pasado fin de semana estuve en la zona norte de la isla norte de Nueva Zelanda, tal y como indique en mi anterior entrada. Antes de entrar a comentar las fotografias, quiero que sepas que durante mi estancia en Nueva Zelanda he tomado muchas instantaneas en las que aparezco con todos mis nuevos amigos, pero no las voy a publicar en mi bitacora por respeto a la intimidad de cada uno. Enviarte las fotografias por correo electronico seria harto fatigoso, asi que espero que a mi vuelta te las pueda mostrar en persona.
La primera de las fotografias que aqui te presento es la de Henderson Beach, tomada el sabado. Todavia estoy sacudiendome la arena, compadre. En los ojos, los oidos, las unyas… una pelicula de arena y sal, casi imperceptible, corroe mi piel. No me doy cuenta y sobre la moqueta de mi habitacion, tras dejar mi polvoriento equipaje, se ha formado un banco de arena donde han varado los peces de mis pies. Si has estado en el paraiso no te sorprendera esta playa, aunque mas bien, para ti, esta playa seria algo asi como el infierno. No en vano, ahora mismo, la tienes bajo tus pies.
Henderson Beach es una playa sin principio ni fin, de aguas cristalinas, sin edificios que la circunden, ni cableado, banyistas, coches o carreteras. Nada de nada de la nada del hombre. Al contrario que la arena, la playa esta banyada por unas aguas que parecen vagamente saladas (de esa dulzura mirifica de la ausencia de sal). No se si recuerdas la escena final de una de las entregas de El Planeta de los Simios en que aparece Charlton Heston cabalgando hasta dar con la semienterrada Estatua de la Libertad de Nueva York, pero en cuanto llegue a esta playa me vino a la mente esa escena. Te pido perdon porque la mente, a veces, juega malas pasadas, y ultimamente mis citas estan decayendo mucho, quiza porque tengo el cerebro al reves. De todos modos, por si no te acabo de convencer, te dire que mis amigos brasilenyos lo pueden corroborar punto por punto y ellos, digo yo, de playas entienden un poco.
Despues de banyarnos en Henderson Beach estuvimos en Cape Reinga, que es la punta norte de la isla, donde se juntan el Mar de Tasmania y el Oceano Pacifico, y es algo asi como un Finisterre o Cap de Creus con su faro correspondiente. Tome unas fotografias preciosas de una costa tambien virgen porque esta considerada como sagrada para los maories. El sabado lo agotamos en el desierto de arena, que es un zona desertica que parece que hubiera emergido de las profundidades oceanicas. Es hermoso contemplar, a un lado, el mar, al otro, la jungla y, bajo tus pies, el desierto.
En la segunda foto (con la camiseta de Juan, parece que solo la tenga para las fotografias) se me puede ver, ya el domingo, a bordo de un velero. Prometi a algunos de vosotros que, a la minima oportunidad, zarparia con rumbo incierto en busca de aventuras y aqui teneis mi promesa cumplida. Estuvimos durante seis horas navegando por la zona conocida como Bay of Islands, que es una costa salpicada por muchas islas, como se puede comprobar en la tercera fotografia. Atracamos en la isla desde la que tome esta ultima instantanea y alli nos dimos un chapuzon antes de regresar al velero para almorzar. No te puedo asegurar que en la isla encontrara el tesoro del capitan pirata pero, al menos, me di un homenaje banyandome en sus aguas cristalinas de arena negra de los volcanes. Navegar fue una experiencia agradable. El viento siempre fue favorable y pudimos contemplar los delfines.
Emerson y Lincoln se van a Samoa para Semana Santa pero creo que salia demasiado cara la broma y no les acompanyare. De todos modos, estoy planeando un fin de semana a Sydney para ir a ver a Edu y otro fin de semana para ir a Fiji. A Wellington, la capital de New Zealand, le dedicare otro mas. No le preguntes a mi cuenta bancaria porque se puede asustar. En Semana Santa, finalmente, me marcho, junto a Laura, una amiga mexicana, a Christchurch, vamos, la Iglesia de Cristo, en la fria isla sur. No se si sera muy emocionante, espero hacer excursiones organizadas por la zona, pero al menos estare bajo el manto protector del hijo de Dios. Que en estas tierras desmesuradas ya es bastante.
Saludos,
J.



Quizàs también tendriamos estas aguas.. dijo:
15 Marzo 2008 a 9:26
Me ha parecido muy atractiva la visión de las aguas en esta foto. Aqui también se podria haber tenido esta calidad de aguas pero también importa mucho la educación de las personas en valorar lo suficiente el cuidado del medio ambiente y hasta que no se tenga esa consideración, siempre tendremos lo que nos merecemos, o sea, castelldefels, vila olimpica y turistas borrachos en sus arenas jeje! Hay un dicho que ‘’se tiene lo que se merece”, y me alegro que puedas disfrutar de esa belleza. También la embarcación a vela, que como sabes, es una de mis debilidades y os ubiese acompañado a bordo mientras la brisa del mar acariciaria mi piel. Me alegro que te desprendas de los muñecos de epi y blas, pués ya sabes mi desaprobación en dichos muñecos jeje!
membretes dijo:
16 Marzo 2008 a 6:04
Te hubiera encantado estar en el velero porque nos lo pasamos muy bien. Epi y Blas son unos grandes companyeros de viaje que ahora volaran lejos, muy lejos. Estos regalos son pertenencias de las que nunca pense desprenderme, pero que ahora se alejaran de mis manos para recorrer otros mundos. Para regocijo de un servidor.