La multa de tráfico

Querida A:

Estos días me despierto con la voz un poco cavernosa. La culpa será del frío repentino de diciembre. Acostumbrado a lavarme los dientes con el agua tibia de las mañanas, ahora parece que mastico cucharadas de cristal. Pero esto deben de ser pasiones del paladar que mi razón no ha aprendido a digerir. A propósito de caprichos, hace tiempo que te debo una explicación. Sé que llega tarde pero te la entrego completamene digerida. Ahí va: hace un par de meses el Ayuntamiento de Barcelona me impuso una multa por aparcar mi coche sobre una acera. El suceso había tenido lugar en una calle en la que nunca había estado. Presenté una alegación y resultó que en el boletín de denuncia constaba un coche con la misma matrícula y modelo que el mío, con la salvedad de que el color era diferente. Pero claro, te preguntarás, ¿cómo probar el color de un coche? Pues no es algo sencillo. Por dos razones, principalmente: porque no se detalla en la tarjeta de circulación del coche y porque nada impide que lo hayas repintado para eludir la multa. La única manera oficial de demostrarlo es con un peritaje cuyo coste supera la cuantía de la misma multa. A no ser que conste como prueba pericial en un juicio y luego dicho peritaje lo pague el perdedor. Pero, ¿crees que es serio recurrir a un juicio por un “quítame a mí ese color del coche”? Resuelto a terminar de una vez por todas con la situación, me presenté, días atrás, en el Institut Municipal d’Hisenda de Barcelona y, tras laboriosos argumentos, no exentos de presentación de fotografías, documentos y de amenazas veladas con acudir al síndic de greuges por un defecto de forma, conseguí que revocaran la multa en vía administrativa. Dando las gracias, naturalmente. Aun así, el Excelentísimo Ayuntamiento de Barcelona y un servidor han estado a un paso de destaparse las vergüenzas ante un tribunal. Te confieso que no hubiera sido capaz de soportar tanta ignominia. Gracias a la estimable ayuda de algunos buenos amigos que me aconsejaron y me facilitaron los medios para probar mi inocencia, todo ha terminado. Pero, ¿quién me compensa el tiempo perdido en las idas y venidas por un error competencia de la Administración? ¿La Verdad y la Justicia han triunfado? Mucho me temo que no del todo, y eso duele.

Un abrazo,

j.